• Adapt. Myrna Ventura

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: DIOS TIENE EL CONTROL

Como todos sabemos, en las últimas semanas el mundo se ha paralizado literalmente por un virus que ha dejado miles de muertos y otros cientos de miles infectados, lo que ha provocado el cierre de escuelas, fábricas, iglesias y centros de diversión. No hay risas, no hay bullicio y las calles lucen desiertas.

En los centros comerciales vemos cómo los estantes de alimentos van quedando vacíos; lo que causa cierta preocupación y ansiedad entre la población. Es como si estuviéramos viendo una película de terror.

Algunos sienten temor de que esto sea el final de todas las cosas. Quiero decirles que no va a ser así, seguro que esto va a pasar, lo que no sabemos es cuándo, solo debemos esperar en Dios.

En nuestro planeta ya han existido otras pandemias que lo han sacudido, incluyendo dos terribles guerras mundiales que han dejado una estela de muerte y destrucción a su paso. Sólo en la segunda, murieron alrededor de 50 millones de personas.


¿Por qué todos estos males a nuestra tierra?

Cuando el pecado entró en el hombre, trajo consigo enfermedad, dolor y muerte. Desde entonces vivimos en un mundo caído e imperfecto. Muchos otros males han venido a la humanidad por su desobediencia. Lo que hoy vemos no es un castigo de Dios, es el resultado de no hacer las cosas a Su manera.

La creación también se vio afectada por el pecado. El ser humano se convirtió en su tirano en lugar de su protector. La Tierra sufre por el maltrato del hombre, así lo dijo el profeta Isaías:

La tierra sufre por los pecados de sus habitantes, porque han torcido las instrucciones de Dios, han violado sus leyes y quebrantado su pacto eterno. Isaías 24:5.

A pesar de todo, Dios sigue teniendo el control del universo entero. La Tierra permanece en su lugar, no se pierde en el vacío; el Sol sigue alumbrando en el día y la Luna en la noche; la lluvia sigue regando la tierra, y ésta sigue dando su fruto.

Así que, no debemos vivir con temor al futuro. Esta crisis mundial que estamos viviendo no será el fin de todo. Los problemas, las crisis y dificultades no van a durar por siempre. Los hijos de Dios tenemos la certeza de que su amor y su gracia nos guiarán hasta la eternidad.

Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! 2ª. Corintios 4:17

Dios usa nuestras crisis para enseñarnos algo, y quizá hoy, Él quiera que pongamos en su justo lugar nuestras prioridades:

1.- Que atendamos a nuestras familias a quienes por “falta de tiempo” no hemos atendido.

2.- Que dejemos a un lado los aparatos tecnológicos y valoremos a los que están cerca. Hagamos uso de ellos solo para conectar con los demás y para recibir una palabra de esperanza e instrucción por parte de nuestros pastores durante el tiempo que dure la contingencia.

3.- Que valoremos y amemos nuestra comunidad; a nuestros hermanos a quienes hoy no podemos abrazar ni besar. Quizá en algunos momentos nos disgustamos por tonterías, y hoy extrañamos verlos; estar juntos.

4.- Y sobre todo, que amemos y dependamos de nuestro Padre amoroso en todo.


El dinero no es nuestra seguridad. ¿Qué compraríamos si no hay alimento que comprar? Dios es nuestra seguridad. Mirad las aves del cielo como Dios las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Podemos usarlo más bien para bendecir a otros; en favor de quienes han sido más afectados por esta situación.

Podemos decir con toda certeza que algún día habremos de morir, si no es por esta enfermedad, será otra la causa, pero nuestra vida no termina aquí. Somos extranjeros y peregrinos en esta tierra. Cuando lleguemos a nuestro hogar verdadero, cuando veamos cara a cara a nuestro Señor y Salvador, todo nuestro dolor, sufrimiento, angustia, desilusión, miedo, tristeza, enfermedad y muerte no existirán más. Esta es una poderosa y esperanzadora promesa de parte de nuestro Padre que nos ha amado con amor eterno.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4


¡Enfoquémonos en esta realidad!

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