• Adapt. Myrna Ventura

La cura para dejar de postergar

Todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas. Filipenses 4:13

El pasaje de hoy nos enseña a estar contentos a pesar de las circunstancias, pero esto no nos faculta para conformarnos al temor, a la pereza o a todo aquello que nos hace posponer lo que tenemos que hacer. Por eso, tu pregunta no debe ser: "¿Qué tengo ganas de hacer hoy?" Mejor pregúntate: "¿Qué quiere Dios que haga?"

La Biblia nos da cinco acciones que podemos tomar para dejar de posponer

1. Deja de poner excusas: Para no trabajar, el perezoso pone de pretexto que en la calle hay un león que lo quiere matar. (Proverbios 22:13 DHH)

¿Qué has estado diciendo que vas a hacer uno de estos días y aún no lo has hecho? ¿Cuáles son tus excusas? La excusa número uno que escucho es: "Cuando las cosas estén perfectas, entonces voy a..." Las cosas nunca serán perfectas. Debes hacer una elección entre tus prioridades y definir lo que es más importante.

2. Empieza hoy: no el próximo mes, no la próxima semana o mañana. Nunca te jactes del mañana, ya que no sabes lo que el día traerá. (Proverbios 27: 1 NTV) Ninguno de nosotros tiene garantizado un mañana.

Un buen ejercicio es escribir tres cosas que sabes que Dios quiere que hagas, elige una opción para cada una de estas tres áreas: la iglesia, tu familia, tu vida personal. Elige primero uno de esos tres y decide comenzar hoy. Incluso si solo puedes trabajar en tu meta quince minutos al día, hazlo, ¡sentirás que poco a poco vas avanzando! Después ve incluyendo las demás opciones.

3. Establece un horario planificado: Proverbios 13:16 dice: El hombre sabio planea bien lo que hace. El tonto no. (TLA) Si no planeas, planificas un rotundo fracaso. Debes designar algunos espacios de tiempo específicos cada semana para las cosas que necesitas hacer. Sea lo que sea, ponlo en tu calendario. Y si es una tarea grande, divídala en pequeños pedazos y ve paso a paso.

4. Enfréntate a tus miedos: odiamos admitir que tenemos miedo porque creemos que es un signo de debilidad. Pero el miedo es un signo de la humanidad. Sólo los tontos no tienen miedo. De seguro, alguna vez has oído decir que "El coraje o valor no es la ausencia de miedo, sino actuar a pesar del temor".

La Biblia dice que Jesús es el que nos da la fuerza a pesar de todo, incluyendo el temor.

5. Enfócate en lo que vas a obtener, no en el dolor: hay muy pocas cosas en la vida que son fáciles. Deberás abrirte paso a través de la frustración y mirar los beneficios más allá del dolor. Concéntrate en la satisfacción que recibirás una vez que hayas terminado la tarea.

Gálatas 6: 9 dice: Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos. (NTV)

Jesús nunca dijo que la vida sería fácil. Habrá sacrificio y compromiso. Pero hay una recompensa tremenda cuando hacemos las cosas que Él nos llama a hacer.

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