• alfredissimo

Jesús nos dice: “¡Detente y escucha!”

En esta sociedad tan rápida y tan sorprendida continuamente se hace tanto que al final, no se hace nada. Creemos que nadie ni nada nos puede detener, porque si nos detenemos sufrimos vértigo. Es por eso, que decidimos seguir sin parar al precio que sea.

Sólo cuando llegan las desgracias, emergencias o crisis, tenemos que frenar, en estado de shock, ya que no se tiene la fuerza ni la madurez para encarar las situaciones de gran dificultad. Y aunque así fuera, espiritualmente se esta “flaco” pues es lo que más hemos descuidado.

Hemos viajado en la vida tan rápido que ni siquiera lo notamos. Algún momento o situación nos tiene que detener.

Aprovecha este momento, que nos detuvo. “¡Detente y escucha!”, dice Jesús.

En esta rapidez de nuestro tiempo, Él nos dice: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se las doy a ustedes como la del mundo…” ( Juan 14:27 ).

La paz que da el mundo es efímera, pervertible, falsa, pasajera, trivializada y rápida.

Ha sido la autopista donde se te ha visto pasar: “No tengo tiempo”; “ahora no”, “no molesten”, “lo voy a pensar”, “estoy cansado(a)”. Son frases tan usadas en el veloz viaje de la vida y la ficticia paz de este mundo.

Sin embargo, la paz que Jesús da es la que viene de lo alto, es justicia que incluye totalmente al pecador, que sana a los enfermos sea quien sea, que levanta al caído dándole dignidad, es la que da alimento al que tiene hambre y es la que hace pertenecer (en familia y comunidad de amor).

Sólo Jesús se dió el tiempo necesario para vernos, escuchar nuestras necesidades, tocarnos con paciencia y ternura, hablarnos con respeto y amor.

En este momento la paz que nos da Jesús es el camino seco que Dios abrió en el mar de esta vida fugaz y nos hace pasar de un tiempo de locura, al tiempo maravilloso y sanador de su hermosa paz.

Sólo te pido que te detengas y escuches a Jesús. Él te dará la paz que tanto necesitas en este difícil tiempo.

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