• Adapt. Myrna Ventura

Hay un costo por postergar

El camino de los perezosos está obstruido por espinas. Proverbios 15:19 (NTV)

Cuando pospones aquello que debes hacer, estás diciéndote a ti mismo una de las dos cosas siguientes: "Es más fácil evitar esto que enfrentarlo" pero eso es un error. La otra es: "Será más fácil manejar esto mañana (o más tarde)" y eso también está equivocado. El pasaje de hoy nos enseña que una persona perezosa tendrá problemas a lo largo de toda su vida y encontrará dificultades en todas partes. ¡Qué difícil es la vida para el que es perezoso!

Hay personas que con frecuencia se quedan sin gasolina. Observan cómo baja el indicador de gas, pero siguen pensando: ¡no es conveniente llenarlo ahora mismo, todavía me aguanta! . Lo haré más tarde. Pero ¿Sabes una cosa? ¡Siempre vas a pagar el precio por postergar! La consecuencia va a ser peor que si te detienes unos minutos para llenar tu tanque de gasolina.

¿Cuántas reparaciones del hogar has estado posponiendo? Sabes que se está deteriorando. ¡Un día puede que llegues a tu a casa y encuentres que el techo se ha caído! ¿Porque dejaste que empeorara?

La postergación desperdicia oportunidades: Los que por pereza no aran en la temporada correspondiente no tendrán alimento en la cosecha. (Proverbios 20: 4 NTV) ¡Cuando la oportunidad llame a la puerta, ábrele! Aprovecha la ventaja mientras la tengas. Si no lo haces, te la perderás.

La postergación lastima a la gente; la pereza nos impide amar. El amor requiere compromiso, energía y trabajo. Mucha gente simplemente no quiere trabajar para amar; Es más fácil ser perezoso. Muchos matrimonios se rompen y la causa principal es la pereza. Ellos sabían exactamente lo que se necesitaba hacer para que el matrimonio funcionara, pero uno de los cónyuges, o tal vez ambos, no estuvieron dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para salvar el matrimonio.

Posponer también causa problemas con nuestros hijos. Los padres perezosos producen hijos problemáticos. ¿Cuántas veces sabemos que los niños necesitan ser disciplinados pero, como estamos cansados, no lo hacemos? Por ejemplo, les pedimos a nuestros hijos que hagan algo o limpien algo, y cuando se resisten, en lugar de tomar tiempo para asegurarnos que lo hagan, decimos: "¡Olvídalo! Lo haré yo mismo". Pensamos que es más fácil ceder que disciplinar.

Recuerda que la postergación aprovecha un problema y lo convierte en una crisis. Entre más tardes para comenzar, más difícil será comenzar. Así que, con sinceridad, considera el precio que estás pagando por el hecho de postergar. Confiésalo a Dios y pídele que te ayude a ser una persona que actúa con sabiduría.

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