• Adapt. Myrna Ventura

Dale a Jesús tu atención

Jesús contestó:

—Si tan solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva. Juan 4:10 (NTV)


Prestar atención a Jesús nos enfocará en las cosas que son verdaderamente importantes.

¿Sabías que Jesús se hace presente en tu vida todo el tiempo? La Biblia dice que Él permanece cerca de ti a cada momento; Su espíritu está ahí pero no lo reconoces. Aparece en otras personas y lo que ellas te dicen. Se presenta en oportunidades. Aparece en problemas, en dificultades, pero no te das cuenta porque no estás prestando atención.

En realidad, esto es muy común hoy en día, pero también en la Biblia vemos como la gente no tenía puesta toda su atención en Jesús; no lo reconocían. Por ejemplo, Jesús una vez le pidió a una mujer samaritana un trago de agua. Sin saber con quién hablaba, ella lo involucra en un debate religioso. Jesús dice: Si solo supieras el regalo que Dios tiene para ti y con quién estás hablando, tú me pedirías a mí y yo te daría agua viva. (Juan 4:10 NTV).

En otra ocasión, unos discípulos iban camino a Emaús hablando desilusionados de la muerte de Jesús, y dudando de su resurrección, cuando de repente Jesús se unió a ellos en su viaje. No pudieron reconocer ni su rostro ni su voz en todo el viaje, sino hasta el momento en que al llegar a su destino, después de partir el pan y convidarles, desapareció ante su vista.

Esto nos sucede también a nosotros. No reconocemos a Jesús cuando él está a nuestro alrededor. La Biblia dice que siempre está cerca, pero no escuchamos. No nos sintonizamos con su presencia.

¿Por qué es importante prestar atención a la presencia viva de Jesús entre nosotros? Porque Él nos enfocará en las cosas que son verdaderamente importantes, en las cosas que cambiarán la manera en que nos relacionamos con cada uno, nos ayudará a enfocar nuestras prioridades y a cambiar la manera en que vemos cada circunstancia en nuestra vida.

Cuando aprendes a vivir a la luz de la eternidad, tus valores cambian. Usas tu tiempo y dinero más sabiamente. Le das una mayor importancia a las relaciones y el carácter en lugar de la fama, la riqueza o los logros e incluso la diversión. Las cosas que antes codiciabas, ya no te importan, las cosas por las que te preocupabas ya no interesan. Tus prioridades se reordenan. Ahora, mantenerte al día con las tendencias, las modas y los valores populares ya no tiene ningún valor en tu corazón. Como dijo el apóstol Pablo: Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho. (Filipenses 3: 7 NTV).

Sólo reflexiona: Si pudieras ver a Jesús todo el día y en todo lugar ¿hablarías como hablas? ¿Actuarías como actúas? ¿Pensarías como piensas? ¿Te preocuparía lo que hoy te preocupa?

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